A mis 38 años siento que empiezo cada día y que caigo al siguiente y vuelvo a empezar.
No sé lo que es tener una relación de larga duración y ando buscando al hombre perfecto, perfecto para mí, pero por más que busque no hallo.
¿por qué marte siente atracción por venus y no compromiso? o lo que es lo mismo, ¿por qué cuesta tanto que un hombre busque compromiso y no se quede en el mero flirteo o en una cita, o busque sólo sexo ocasional?
A estas edades pocos son los hombres que aún siguen solteros. Los que aún no se han casado resultan ser un poco maniáticos, incluso más que las mujeres, y los que han pasado por una separación o un divorcio, dependiendo de lo traumático de la separación, no están por la labor de volverse a comprometer.
Menuda forma de empezar un blogg. Bueno, quizá en unos días mi ánimo esté mejor, porque aunque soy positiva porque sigo buscando, a veces me quedan pocos ánimos.
Pero tengo un motivo para empezar este blogg. Por casualidad hoy acabé entrando en un anuncio de loquo firmado por cancerlunatico. Me gustó su contenido y decidí entrar en su blogg. Y he pasado las siguientes horas leyendo todos los escritos que ha estado escribiendo últimamente este chico. Ha logrado arrancar no sólo una sonrisa de mis labios, sino que he acabado llorando de risa y con un fuerte dolor de abdominales después de ver su peculiar forma de ver la vida y su irónica e increíble forma de describirla. Me siento viva gracias a que un desconocido provocó una gran sonrisa en mí.
Quizá este blogg me sirva de terapia (entre comillas, que mi psicólogo particular, mi gran amigo adolfo, ya me tiene vigilada en ese aspecto, porque se preocupa de mi bienestar emocional y escucha mis penas de amor). Y digo de terapia porque todo lo que me mueve, todo por lo que mi mundo a veces se hunde es por amor. Por amor no correspondido, por amor equivocado, por infidelidad en el amor por parte de la otra persona y un sinfín de cosas por amor.
La última de mi lista de penas de amor es la que más ha retumbado en mi vida a pesar de lo que iréis leyendo en los próximos tiempos, cuando el cuerpo me pida escribir y mi alma necesite abrirse a desconocidos.
A pesar de ser una persona independiente, emocionalmente soy más dependiente de lo que quiero admitir y de lo que puedo soportar. Hace algunos días puse un anuncio en loquo buscando pareja. Me respondieron varias personas y empecé a charlar con un chico de mi edad el domingo pasado.
Horas y horas de confidencias, de cosas en común, de inquietudes, de planes de futuro. Me dice que me quiere conocer y el lunes pasado me invitó a comer. Miradas cómplices, miradas de cordero degollado, de dónde estabas antes que no te había conocido, miradas de tengo ganas de volver a verte. Y cuando la otra persona tiene que regresar a su trabajo (yo en estos momentos estoy en el paro) sientes su mirada en ti cuando te alejas lentamente hacia la parada del bus y no me giro porque sé que él está pendiente de mí.
Y todas esas complicidades las ves reflejadas en el mail que te envía esa tarde y decido llamarle y conversamos otras tantas horas más y me dice que al día siguiente quiere verme para tomar un café. Y siguen complicidades y temas en común, planes de futuro, le digo que quiero ir poco a poco que nunca he tenido un novio y quiero que él se lo tome así y disfrutemos de irnos conociendo. Cuando nos despedimos dice que necesita abrazarme, estar a mi lado, aunque no haya sexo, sólo sintiendo cerca nuestros corazones y todas esas cursiladas que se dicen cuando estás empezando algo con alguien que crees va a tener futuro.
Acabamos en mi casa, uno al lado del otro en la cama, sin que ocurra nada, él se desnuda, necesita que yo le vea, estar más cerca de mí, veo demasiado y digo demasiado porque el muchacho estaba muy bien equipado y me dice que tiene muchos complejos por ese tema.
Todo sigue poco a poco, confidencias, intentamos tener sexo pero a él le sigue preocupando su gran tamaño y no acabamos de llegar al éxtasis. Se queda a dormir en casa, le confieso algo muy íntimo, algo que a nadie confesé ni volveré a confesar. Seguimos juntos, él se duerme, yo no porque él ronca. Llega el día siguiente le miro a los ojos y veo que además de mirarme con cara de cordero degollado me mira con cara de deseo y pienso que puede ser, que quizá encontré al hombre de mi vida, aquél al que no le importan mis kilos de más, que le da igual mi celulitis, mis estrías, que no tenga un cuerpo perfecto y que además le gusto.
Al día siguiente seguimos hablando más y más después de haber desayunado juntos el miércoles, el jueves me sorprende presentándose en mi casa y acabamos yendo a comer juntos. Los días de lluvia empezaban a tener sentido, dejaban de ser esos días en los que la cabeza está empanada y tu corazón triste, empezaba a tener un futuro, hasta incluso me había acompañado el miércoles a las prácticas de inglés que hago por las mañanas..... Vamos, todo un caballero.
El jueves antes de ir a comer juntos me dice que como yo voy mal de dinero quiere compartir habitación conmigo a pesar de que tiene dos pisos porque él trabaja bastante en barcelona pero vive en la provincia. No dudo pero le digo que tengo que hablarlo con mis compañeros de piso y que todo va demasiado rápido.
Y llega el fatídico viernes donde el castillo, el príncipe y el caballo pasan a ser la cabaña, el mendigo y el burro. ¿por qué digo esto? Porque me dice que con mis dudas él duda y desaparece de mi vida pidiéndome tiempo. Pasé todo el viernes, todo el sábado, todo el domingo llorando, llorando y llorando. Lloré tanto que llegué a vaciar tanto el alma que ni ganas de comer me quedó y ahora como poquito (me hicieron hace dos años una reducción de estómago y he perdido mucho peso, ahora estoy pendiente de una segunda operación para perder más peso y afianzar el que ya perdí). Creí que las tripas se me iban a pegar de tan poco que comí y a mi me encanta la comida. Me dejó para el arrastre.
Lo que llegué yo a sentirme culpable por "haber dudado" sólo lo sé yo. Y de eso nada. ¿queréis saber el final? Pues el final da mucho de sí. Esta persona no sólo tiene complejos con su órgano sino que cuando decidió que bueno a ver que pasaba me dijo que si quería estar a su lado tenía que saber que nunca sabría lo que era la penetración porque renunciaba a ello, que si veía a otra persona (hombre o mujer) que le gustara por la calle que se autosatisfaría porque sólo encontraba en su autosatisfacción el placer. Esa bomba me la soltó el sábado en un mail.
Después de hablar con él el sábado y pasarme todo el fin de semana consultando las cartas del tarot cual posesa (cosa que no he hecho en mi vida) decidí dar carpetazo a este marte loco de atar y que esta venus se merecía encontrar la felicidad y no ser viuda en vida. Que tampoco soy una obsesa del sexo pero es muy bonito tener a alguien a tu lado y disfrutar de él en todas sus dimensiones, como indica cancerlunatico en algunos de sus comentarios.
Ayer me llamó. Él no lo sabía pero yo había decidido dar carpetazo al tema. Su llamada me creó dudas, entonces sí las tuve. Tuve dudas de si darle una oportunidad porque ya no confiaba en él, en que pudiera cambiar, en que no me viera sólo como una amiga a su lado sino como a su mujer.
Pero mis dudas se disiparon en su último mail. Me decía que si era un pecado tener relaciones antes del matrimonio, que el sexo debía utilizarse sólo para la procreación y un montón de cosas que si no fuera porque las leí pensaría que me había vuelto extraterrestre y me habían abducido. Le dije gracias por haber aclarado todas mis dudas y que tuviera suerte en su camino, pero que el mío iría por otro lado.
Así, que vuelvo a estar sola, hace dos días que no voy a prácticas de inglés porque estoy sin ánimo alguno, pero aunque mañana tampoco vaya a las prácticas hasta después de semana santa, vuelvo a sentirme una venus y espero encontrar a mi marte particular, que además de atracción por mí algún día quiera comprometerse.
Gracias pedro por hacer con tu blogg que recupere la sonrisa y pueda mirar con humor las relaciones afectivas y con más amor a los marte del mundo. Pero necesitaré tiempo y tiempo para recuperarme de esta última.
